Universitarios reconocieron que los textos constitucionales siempre son imperfectos

  • La sola puesta en el papel de los derechos no es suficiente, implica una agenda ciudadana, explicaron

Víctor Andrade Guevara, Michael Ducey, Filiberta Gómez Cruz y Ernesto Treviño Ronzón

José Luis Couttolenc Soto

Xalapa, Ver., 16/02/2017.- Ernesto Treviño Ronzón, integrante del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la Universidad Veracruzana (UV), llamó a reconocer que los textos constitucionales siempre van a ser imperfectos y que para mejorarlos el sentir ciudadano debe reflejarse en las reformas que se le hagan al documento.

El investigador participó en el Foro Académico “Cien años de la Constitución de 1917: diálogos interdisciplinarios”, convocado por el IIH-S, con el tema “La necesaria ambigüedad del sujeto en los textos constitucionales”.

Treviño Ronzón se concentró en la idea del sujeto, en mostrar cómo dentro del texto hay una ambigüedad que circula por todo el documento, y que a lo largo de 100 años, cuando se trata de definir quiénes son las personas, los individuos, los colectivos o los pueblos que están incluidos en lo que la Constitución regula o protege, se dirige en términos sociales.

“Cuando hablo de ambigüedad me refiero al hecho de que cuando uno busca en la Constitución qué se quiere decir por individuo o persona, encuentra algunas definiciones pero los lectores siempre quedamos insatisfechos porque falta algo, falta una puntualización.”

Señaló que si el texto constitucional fuera cerrado o estuviera ya instituido y no se pudiera cambiar, se tendría que trabajar sobre la idea de que la sociedad mexicana ya no puede ser modificada, pero la realidad es que ésta sigue cambiando y el texto refleja esa necesidad de movimiento de la misma.

La directora del IIH-S, Filiberta Gómez Cruz, participó con el trabajo “La vigilancia de extranjeros en Veracruz en el contexto de la Constitución de 1917”, que basó en la toma de una muestra de 200 registros del fondo “Gobernación” del Archivo General del Estado, para conocer los reportes que se levantaban de los extranjeros que arribaban al puerto de Veracruz.

Explicó que el estudio, que comprendió de junio de 1916 a septiembre de 1917, arrojó que el 50 por ciento de extranjeros eran de origen español, y el 39 por ciento se dedicaban al comercio o estaban vinculados a esa actividad, en tanto la otra nacionalidad nutrida, correspondió a sirios y libaneses.

Añadió que el proceso que se enmarcó en el México de la Revolución, de la incursión punitiva que se hacía en la frontera norte con los Estados Unidos, hizo que Venustiano Carranza encarara la doctrina Monroe con la llamada “Doctrina Carranza” que defendía la autodeterminación de los pueblos.

Rosío Córdova Plaza

En ese contexto se vigila a los extranjeros que tendrían un papel importante en México, como son los cónsules y vicecónsules a quienes se les elaboró un cuestionario, porque generalmente eran comerciantes quienes asumían ese papel. En ese mismo contexto de 1917, en donde se dio la carestía de alimentos y la proliferación del bandolerismo, se hizo necesario proporcionar vigilancia a ese pequeño sector privilegiado de extranjeros.

Por su parte, el doctor en Historia y Estudios Regionales del IIH-S, Víctor Manuel Andrade Guevara, habló de la Constitución de 1917 a la luz del “nuevo constitucionalismo” y el “derecho global”, e hizo una reflexión sobre qué está vigente y los cambios que son necesarios operar; abordó también del constitucionalismo de Bolivia, Colombia y Ecuador, que comprenden la modalidad de formación de nuevas constituciones que traen un conjunto de nuevos conceptos y derechos.

Finalmente la doctora en Antropología, Rosío Córdova Plaza, expuso el tema “Del sujeto trascendental al reconocimiento de las diferencias”, que comprendió un análisis de la evolución de los derechos y garantías de los ciudadanos en los diferentes textos constitucionales.

La participación de los integrantes del IIH-S fue en el marco de la Mesa 4 de este foro, la cual tuvo lugar el jueves 9 de febrero en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información de Xalapa.