En México no se salvaguarda el derecho a decidir

  • René Barffusón, investigador del CEGUV, enfatizó que el Estado debe salvaguardar y garantizar el matrimonio civil

 

Sergio René Cancino Barffusón

Carlos Hugo Hermida Rosales

Xalapa, Ver., 03/03/2017.- Sergio René Cancino Barffusón, investigador del Centro de Estudios de Género de la Universidad Veracruzana (CEGUV), manifestó que todos los ciudadanos tienen derecho a construir una familia legalmente, y por ello el Estado debe salvaguardar y garantizar mediante leyes el matrimonio civil.

Al participar en el Foro Académico “Igualdad, inclusión y Estado laico”, el sociólogo comentó que el carácter laico del Estado se encuentra hoy en el centro de muchas discusiones importantes en nuestro país, particularmente asociadas al ejercicio de derechos de las personas en cuanto a sus garantías más elementales.

“El Estado laico se vincula al origen mismo de la República y a los valores que cimientan su nacimiento: democracia, tolerancia, libertad, diversidad y pluralidad”, expresó en este evento realizado el 20 de febrero, convocado por la UV y la Universidad Iberoamericana (Ibero) en el Museo de Antropología de Xalapa.

René Barffusón mencionó que pese a esto, el derecho a decidir aún no se encuentra salvaguardado en nuestro país ya que no está garantizado para todos los ciudadanos, como es el caso de las mujeres que desean interrumpir un embarazo, individuos que requieren practicar la eutanasia, o personas del mismo sexo que desean adoptar o unir sus vidas mediante un matrimonio civil.

“El matrimonio civil no puede ser un derecho al cual sólo puedan tener acceso cierto tipo de personas –en este caso los heterosexuales–, por lo cual es indispensable que el Estado reconozca su igualdad a nivel jurídico”, externó.

En cuanto a la presión que diversos grupos religiosos han ejercido para que el matrimonio civil entre personas del mismo sexo no sea reconocido legalmente, René Barffusón enunció que con base en sus distintos credos, los ciudadanos no deben tener injerencia en asuntos de orden civil y materia pública; de igual manera, con base en leyes del Estado, la ciudadanía laica tampoco debe incidir en asuntos de fe o moral religiosa.

“El gran desafío de las iglesias es dar respuestas que estén a la altura de los retos que la modernidad y posmodernidad plantean con sus urgencias y problemáticas, ante la crisis de derechos humanos que se vive hoy en día, la cual vulnera a grupos sociales minoritarios, que son perseguidos o invisibilizados”, enfatizó el investigador.

Explicó que es competencia exclusiva del Estado atender, resolver y proceder en materia pública por el bien común, a través del reconocimiento de la diversidad y pluralidad de personas que integran la sociedad, por lo cual se debe frenar cualquier intromisión de instancias religiosas o civiles que desde criterios particulares inciten a la discriminación y violencia en contra de personas que reclaman sus derechos individuales y colectivos.

Juan Carlos Henríquez Mendoza

Matrimonio igualitario

Juan Carlos Henríquez Mendoza, académico de la Ibero, explicó que pese a que un amplio sector de la población no está de acuerdo con quienes están en contra del matrimonio igualitario, este sentir no es expresado y se crea una espiral de silencio y con ella la percepción de que quienes promueven un discurso de rechazo son mayoría.

El catedrático compartió los resultados preliminares de la investigación “La estructura subjetiva de la diferencia al odio”, la cual es realizada por la Ibero, y que por medio de entrevistas a personas de distinto sexo, edad, así como nivel socioeconómico y educativo, religión y creencias, clasifica a las personas en cinco niveles de rechazo hacia la población Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI).

Relató que en el primer nivel se encuentran las personas que los aceptan pero que consideran que sus preferencias sexuales no son normales, por lo tanto toman distancia de ellos; las del segundo nivel, toleran sus preferencias con resignación ya que consideran “son parte de la naturaleza” pero piensan que son diferentes. En estos dos niveles se encuentra la mayoría de las personas.

El tercer nivel está compuesto por personas que afirman que quienes tienen preferencias no heterosexuales no les causan conflicto, ya que son iguales a los demás; el cuarto, está formado por individuos que mantienen cercanía con ellos y relaciones de amistad, cabe destacar que en este nivel se encuentran muy pocas personas.

Por último, en el quinto nivel se ubican las personas que aseguran que miembros de la comunidad LGBTTTI forman parte de su cotidianidad y su sexualidad es irrelevante; de las personas que se etiquetaron en este nivel, ninguna es de preferencia heterosexual.