Artículo 3º constitucional tiene sus raíces en Veracruz

  • El estado sirvió de ensayo para el proyecto educativo del carrancismo, aseguró el académico Gerardo Galindo

Mesa 5 “Educación y ciencia a partir de la Revolución”

Carlos Hugo Hermida Rosales

Xalapa, Ver., 16/02/2017.- El Artículo 3º de la Constitución Mexicana de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 tiene sus raíces en Veracruz, ya que las políticas educativas llevadas a cabo entre 1915 y 1920 bajo la gubernatura de Cándido Aguilar, hicieron énfasis en direccionar la educación hacia las masas, experimento impulsado por el gobierno carrancista, declaró Gerardo Antonio Galindo Peláez, director de la Facultad de Historia de la Universidad Veracruzana (UV).

La declaración del historiador tuvo lugar durante el Foro Académico “Cien años de la Constitución de 1917: diálogos interdisciplinarios”, realizado los días 8 y 9 de febrero en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI),como parte de la Mesa 3 “Educación y ciencia a partir de la Revolución” en la que también participó José Manuel Velasco Toro, investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S), moderados por Hubonor Ayala Flores, académico de la Facultad de Historia.

Gerardo Galindo presentó la ponencia “Entre el viejo y el nuevo Estado. La educación pública en el periodo constitucionalista, Veracruz 1915-1920”. Relató que dentro de las luchas revolucionarias la facción carrancista se impuso a otras corrientes como el zapatismo y el villismo, ya que obtuvo un control efectivo de obreros y sectores campesinos que se engancharon a su causa y le proporcionaron un apoyo popular importante.

Enunció que el estado de Veracruz fue un laboratorio de proyectos que Venustiano Carranza implementaría al asumir la presidencia del país, entre ellos el educativo.

José Manuel Velasco Toro

“Las políticas educativas instauradas en Veracruz por Cándido Aguilar –bajo el auspicio del carrancismo– tenían como objetivo romper con el paradigma porfirista de una educación elitista que no permeó en la mayor parte del país, por lo que buscaron llegar a la población, controlar valores y preceptos dentro de ella y así poder manejar masas a través de la escuela”, explicó el académico.

Los métodos utilizados dentro de este experimento quedarían plasmados para la posteridad en el Artículo 3º de la Constitución de 1917.

Gerardo Galindo expresó que hoy más que nunca es indispensable revisar nuestra historia para rescatar valores del pasado, que nos permitan ofrecer una educación integral que brinde a los ciudadanos conocimientos y una mejor calidad de vida.

Hoy el conocimiento se traduce en valor económico

Dentro de la exposición intitulada “El Artículo 3° constitucional y el principio implicado en la correlación investigación científica y tecnológica”, José Velasco manifestó que hoy en día uno de los aspectos a tener claro es que el conocimiento y desarrollo tecnológicos se traducen en valor, no tan sólo axiológico sino económico.

El investigador afirmó que a lo largo de 100 años de vigencia de la Constitución los conceptos de ciencia y tecnología se visualizan de una manera muy distinta a como se hacía en los primeros años del siglo XX, debido a los cambios que se generan a partir de la década de 1970 en donde se instrumenta una política nacional de ciencia y tecnología.

Gerardo Antonio Galindo Peláez

“En materia de ciencia y tecnología existe una gran distancia entre lo que se tenía en 1917 y lo que ocurre hoy, ya que actualmente se generan conocimientos de manera muy acelerada que incluso rebasan dinámicas políticas y de tipo social”, expresó.

Añadió que a partir de que en México empezó a implementarse la investigación científica y tecnológica, ésta se veía como un conocimiento que debía impactar en los procesos educativos, y hoy se vislumbra como una dinámica de generación de conocimientos que estimulan el desarrollo económico y social del país.

Velasco enfatizó que es necesario profundizar sobre el proceso de desarrollo de la política de ciencia y tecnología en México, ya que aunque este análisis siempre se realiza centrado en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), detrás de ello existe una serie de políticas a instrumentaciones en diversos estados que han impulsado la investigación científica, así como diversos casos de iniciativa privada que ha fomentado el desarrollo tecnológico.